Capítulo anterior:
-Pues no entiendo cómo te has podido mudar a este pueblo. No hay nada interesante.
-Eso pensaba yo, pero tú eres muy interesante. Además, tienes unos ojos preciosos -¿cómo? ¿Este chico, tan perfecto, hermoso, simpático, etc., está intentado ligar conmigo? Me sonrojé al instante.
-Vaya. ¿Enserio? Deben estar rojos e hinchados. -Dios, chica, eres patética. ¿Solo eso? Te acaba de tirar los tejos y tú solo piensas que tus ojos están hinchados.
-Sí, tienes razón, pero aún así, preciosos. ¿Por qué llorabas, Aly?
Capítulo nuevo:
-Bueno, yo… Me acaba de dejar mi novio. Se ha liado con otra, y ya no me quiere -desvié la mirada y sentí como las lágrimas se agolpaban en mis ojos. No, ahora no, por favor, pensé.
-Ese tipo debe ser idiota. No sabe lo que se pierde -me giró la cara y me acarició la mejilla. Yo me sonrojé (¿cómo no?).
-Ha encontrado a otra mejor. Más guapa. Ya la conocerás cuando vayas al instituto… Porque, aun vas al instituto, ¿no? -el rió levemente, y yo encarné una ceja.
-Claro que voy al instituto, acabo de hacer quince. ¿Y tú?
-Yo he hecho catorce.
-Pareces más mayor.
-¿Te molesta que tenga catorce? -pregunté un tanto desilusionada.
-No, claro que no. Solo que eres tan guapa, que creí que tenías dieciséis. No me molesta en absoluto.
-Ah -no supe que decir. Sí, vale, no soy nada ingeniosa, ¿y qué?
-Oh, ¿te has enfadado? -me miró preocupado. No pude aguantar la risa.
-No, en absoluto. Me da lo mismo -me di cuenta de que casi habíamos llegado a mi casa-. Eh, ya casi hemos llegado. Ha sido un placer hablar contigo, de verdad.
-El placer es mío. Supongo que mañana nos vemos en el instituto.
-Está bien. Oye, por cierto, ¿tú donde vives?
-Cerca. Una calle más abajo.
-Pues si quieres puedes pasarte mañana a por mí, así no vas solo a clase -sonreí, esperanzada.
-Claro, con mucho gusto. Adiós Aly -se inclinó para darme un beso en la mejilla, pero yo giré para el otro lado, y nuestros labios se juntaron. Yo le miré a los ojos y me separé rápidamente, esperando a que dije algo como: Dios, ¿Qué haces? ¡Qué asco! Pero en vez de eso cogió mi cara entre sus manos y me besó suavemente. Cerré los ojos, y saboreé el momento. Cuando al fin se separó, me miró a los ojos y dijo:
-Adiós, buenas noches preciosa.
-A… Adiós -balbuceé como una tonta.
Sonrió y se fue. Entré en casa. Pensé en llamar a Ann, o Lucy, mis amigas desde pequeñas, para contarles todo, pero era demasiado tarde. Así que me acosté, pensando en Matt, y en Alex. Guau… Todo lo que había pasado en un solo día. Al final conseguí dormirme.


0 coments!:
Publicar un comentario