5 nov 2010

Capítulo 01.

Me sentía tan sola. En medio de la noche. El viento azotaba mi cara, me decía que corriera, que huyera de esas luces que venían hacia mí. Eran dos luces, blancas, que se iban haciendo más, y más grandes. Apuntaban directamente hacia mí. Yo quise hacerle caso al viento, pero no podía. No podía mover las piernas, no me acordaba de cómo se movían las piernas. Estaba aterrada. Sabía que iba a morir, pero no podía impedirlo. Las luces seguían acercándose. Estaban cada vez más cerca. Cerré los ojos, y esperé paciente a la muerte. Pero ésta, no llegó. Justo en el último momento unos brazos fuertes y grandes me empujaron hacia un lado de la carretera, dejando caer el peso del cuerpo sobre mí. Abrí repentinamente los ojos, sobresaltada.
Y entonces lo vi. Vi su rostro perfectamente definido, sus pómulos marcados, sus labios carnosos entre abiertos, sus ojos con forma de avellana de un marrón tan intenso que te podías perder en ellos, su nariz recta. Vi por primera vez su belleza, su pelo, lo suficiente largo como para que unos pequeños mechones le cayeran sobre los ojos. Pude observar su mandíbula tensa y su barbilla levantada. Pude ver la preocupación reflejada en sus ojos.
-¿Estás bien? -me dijo él. Su voz era como un cántico celestial. Era suave, aterciopelada. Se me quedó grabada en el corazón.
-Sí, sí, eso creo -dije mientras me incorporaba sin dejar de observar sus ojos.
-Ten cuidado, creo que te has dado un golpe en la cabeza -me decía mientras me ayudaba a levantarme.
-Tranquilo, estoy bien, creo que puedo levantarme -intenté hacerlo, pero al ponerme de pié me dio un pequeño mareo debido al sobresalto.
-A mi me parece que no -dijo. Parecía divertido por mi torpeza.
-Yo… No sé qué ha pasado. No podía moverme. Tenía mucho miedo -contesté un tanto avergonzada.
-Creo que sufriste una parálisis a causa del miedo, pero no te preocupes -decía él mientras se levantaba- ya ha pasado. Lo que no entiendo es que haces tú por aquí, esta carretera es muy peligrosa, los coches pasan muy rápido -posó una mano delicadamente sobre mi cuello y continuó-. No se imaginan que va a haber una preciosa chiquilla parada en medio de la calzada al lado del bosque.
 - Eh, pues -intenté pensar, cosa difícil mientras él tenía una mano en mi cuello. Apretaba ligeramente su mano sobre mi piel. Entonces me di cuenta de que estaba tomándome el pulso. Pero éste estaba alocado, incluso podría oírlo.- he salido a dar un paseo, pero me he alejado bastante sin darme cuenta…
Esto era verdad. Acababa de cortar con mi novio, Alex. Habíamos tenido una gran discusión. Cuando él se marchó, yo decidí dar un paseo por el bosque que hay al lado de mi casa, desde pequeña me había gustado sentirme rodeada de árboles y naturaleza. Lloré mucho, y sin darme cuenta había cruzado el bosque y me encontraba en mitad de la carretera. Entonces me di cuenta de que debía tener los ojos rojos e hinchados.
Yo continuaba mirándole, no podía apartar la mirada. Sus ojos eran preciosos.
-Oye, por cierto, ¿cómo te llamas? -me preguntó con su cara muy cerca de la mía.



¿Interesante...?

0 coments!:

Publicar un comentario

Love is...
© Caótica - Template by Blogger Sablonlari - Font by Fontspace